LA PRESENTACIÓN DE LA NOVELA EN CASTELLDEFELS

Fotografía: Enric Velo

El viernes 8 de abril se presentó “LAS CINCO MUERTES DEL BARÓN AIRADO” en la nueva biblioteca Ramon Fernàndez Jurado” de Castelldefels.Mi hijo Pau de siete años nos dijo por la mañana que empezaba a estar harto de asistir actos (y solo había ido a una rueda de prensa en Barcelona), pero se comportó bastante bien (sólo dijo un par de veces que se aburría).

No quise avisar a nadie para que no se sintieran obligados, de hecho no avisé ni a la familia, espero que no me odien por eso, y sin embargo el lleno fue absoluto. Funcionaron “La Voz”, la “Agenda Cultural” y el boca-oreja. Había amigos, compañeros de los institutos JOSEP LLUIS SERT y JOAN RAMON BENAPRÉS de Sitges, muchos conocidos y lectores, muchísimos lectores que ya la han leído o se disponen a hacerlo. Dicen que se lo pasaron muy bien. Mi agradecimiento a todos ellos.

A continuación os pongo el inicio del texto que me tenía que servir de guión y que me salté muchísimas veces:

“No quería hacer una presentación al uso. Perdón, borren de su memoria lo que acabo de decir porque si quiero empezar como se haría una presentación al uso: agradeciendo al alcalde Joan Sau, al regidor Joan Lluís Amigo y a Ignacio Gamen su asistencia (Ignacio: creo que después de escuchar tus palabras tendría que levantarme e irme pues lo que yo diga ahora está de más), pero sobre todo a todos ustedes su asistencia, a los amigos y compañeros de trabajo, a mis alumnos, a los familiares que han venido más o menos obligados (mi hijo Pau ya protesta por tener que acudir a estos actos); agradeciendo a Marta la directora de la biblioteca Ramón Fernandez Jurado su entusiasmo (incluso antes de haber leído el libro); agradeciendo muy especialmente a Mireia Lite que esté aquí representando a Seix Barral…

Ella también es protagonista, como otros muchos, Joan Lluís entre ellos, de lo que yo denomino “la novela de la novela”. Hace año y medio, poco antes de las vacaciones de verano, Mireia fue la que recibió el email con la novela y un texto en el que explicaba que hace más de diez años estuvo a punto de ser publicada en su editorial pero que un cambio en la dirección lo desaconsejaron. ¿Qué hubiera pasado si Mireia me toma por un loco y lo borra? Pero no lo hizo, fue ella la que se presentó en el despacho de Pere Gimferrer para comunicárselo y este le dijo algo así como “No me digas nada que me acuerdo de todo”. Juntos fueron a ver a Elena Ramírez, la editora, para explicarle el caso de una novela que parecía impublicable. Así que tampoco puedo olvidarme de ellos, de Pere Gimferrer, que se halla en una votación en la Real Academia, y de Elena Ramirez, que está en la feria del libro de Londres (a ver si con un poco de suerte vende los derechos de la novela al mercado anglosajón, Hollywood hace una película y me hace inmensamente rico).

Digo que no quería hacer una presentación al uso. Pensando en cómo no hacerla me dio por reflexionar en algunas paradojas y anécdotas que han rodeado a “Las cinco muertes del barón airado”:

Estar más de media vida imaginando este momento, presentar tu primera obra literaria en tu ciudad y, cuando llega, temer quedarte sin palabras.

Haber estado en la inauguración de la Biblioteca Ramon Fernandez Jurado (dentro de poco hará veinticinco años) y no haber participado en el acto porque estaba en la puerta vigilando que nadie se llevara los libros (que no eran “nuestros”, los habían prestado para el acto) hay ahora ser el protagonista del primer acto que se celebra en este nuevo edificio. ¿Una suerte de justicia poética?

Hace 118 años hubo un crimen a pocos metros de aquí y ahora celebremos que los muertos hayan vuelto a la vida en forma de novela.

Alguien hace veinte años me da un libro en blanco y yo le devuelvo uno enteramente escrito y publicado. Me pregunto qué hubiera pasado si Pedro Bravo no llega a hacerlo. Seguramente ustedes no estarían aquí.

Iniciar la novela con una habitación rosa y justo cuando la acabo cinco años después irnos mi mujer y yo de viaje a Asturias, llegar a una casa rural y decirnos el propietario: “Les tengo preparada la habitación rosa”.

Haber escrito una novela hace quince años lo que me obliga a tener que elaborar un discurso que quizá no sea del todo cierto. ¿Qué quise o no quise decir entonces? ¿Soy yo el mismo de hace veinte años?

Querer hacer un libro que redondo (o casi) para así contradecir a Eulalia Recasens.

Darme cuenta de que no he escrito un libro sino un boomerang que lanzo a una editorial y me es devuelto y diez años después lo vuelvo a lanzar y regresa a mí en forma de libro.

Y una última paradoja: para escribirla me fijaba en imágenes, cuadros de Ramón Casas, fotografías de Barcelona y Castelldefels, imágenes que guardo y que ahora no puedo ponerlas porque sería como traicionar la obra, los personajes y los paisajes imaginados por cientos ya de lectores. Es decir, me doy cuenta de que ni la novela ni los personajes me pertenecen por entero…”

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